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Científicos chinos camuflan mensajes secretos imitando el canto de cachalotes

Científicos de una universidad china consiguieron camuflar mensajes secretos con un método que imita el canto de los cachalotes, que habitualmente es ignorado por los sistemas de reconocimiento de señales submarinas, informó hoy el diario hongkonés South China Morning Post.

La técnica desarrollada consigue editar los sonidos de los cachalotes para insertar mensajes codificados en ellos, que son emitidos de manera que quienes no disponen del código para descifrarlo no conseguirían diferenciarlos de los originales, aseguró al citado medio el profesor de la Universidad de Tianjin (noreste) que dirigió la investigación, Jiang Jiajia.

El equipo escogió a los cachalotes para desarrollar este estudio debido a que viven en todos los océanos y a que los sistemas de reconocimiento de señales submarinas suelen filtrar sus sonidos, lo que podría suponer una ventaja para que los submarinos militares eviten ser localizados, según Jiang.

Hasta ahora, los submarinos militares tienen dos métodos para tratar de operar secretamente: emitir señales más débiles, inútil en largas distancias, o codificarlas para que quienes las intercepten no puedan descifrarlas, aunque no evitaría que el enemigo descubriera sus ondas.

Por tanto, los científicos aseguraron que este nuevo descubrimiento supone un incremento en el nivel de seguridad de las comunicaciones submarinas, ya que, a pesar de que se pudieran detectar las ondas emitidas, se confundirían con los auténticos sonidos de los cachalotes.

Esta no es la primera vez que un equipo de científicos chinos consigue avances relacionados con la detección de submarinos: en diciembre de 2016, investigadores de la ciudad de Wuhan (centro) descubrieron una forma de hacer que las ondas sonoras emitidas por un sónar no reboten, que es lo que permite identificar la presencia de una de estas naves.

Las tecnologías de camuflaje de submarinos se han estudiado desde la Segunda Guerra Mundial y actualmente la más utilizada son capas externas de caucho o plástico, pero han probado ser insuficientes contra los sónares más potentes.

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Los mejores avances científicos e innovaciones tecnológicas del 2018

En 1995, IBM lanzó el Simon Personal Communicator. Aunque el nombre no existió hasta unos años más tarde, el Simon se conoce ahora como el primer smartphone. En aquel momento era sin duda un concepto interesante, pero pocos podían haber sabido realmente a qué conduciría y cuán penetrantes serían los descendientes del dispositivo poco más de una década después del lanzamiento del iPhone.

Desde descubrir formas de crear nuevos materiales que podrían cambiar nuestra vida cotidiana hasta explorar nuevas formas de crear la vida misma, la nueva tecnología sigue intrigando y sorprendiendo. Las innovaciones tecnológicas siguen produciéndose a un ritmo cada vez mayor, por lo que resulta fascinante considerar las posibilidades de cómo cambiarán nuestras vidas en la próxima década. A continuación se presentan algunas de las principales innovaciones tecnológicas de 2018 que tienen el potencial de cambiar el juego.

Embriones artificiales

En 2017, en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, los embriólogos pudieron crear un embrión de ratón realista utilizando sólo células madre. Las células fueron colocadas en un andamiaje y los investigadores observaron cómo se comunicaban y se formaban en la apariencia de un ratón embrionario. Esto dejó abierta la posibilidad de crear algún día un embrión de mamífero totalmente funcional.

Hoy en día, el trabajo continúa en la Universidad Rockefeller y en la Universidad de Michigan con el objetivo de producir embriones humanos a partir de células madre. Si tiene éxito, esto permitiría a los investigadores obtener una mejor comprensión de las etapas tempranas del desarrollo, al mismo tiempo que investigan los efectos de la edición de genes. Tales estudios podrían abrir un nuevo mundo de avances médicos. Por supuesto, a medida que esta tecnología avance, se plantearán varias cuestiones bioéticas que es necesario abordar, incluida la cuestión de cuándo comienza a sentirse dolor en el embrión.

Impresión de metales en 3D

En los últimos años, la impresión en 3D ha pasado de ser un logro tecnológico poco conocido y apreciado por artistas y aficionados a un nombre muy conocido. Sin embargo, las impresoras y los materiales han seguido siendo lo suficientemente caros como para evitar una aceptación generalizada y afectar su capacidad de provocar cambios significativos. Sin embargo, los costes están disminuyendo y es posible imprimir con materiales distintos al plástico, es decir, con metales.

Compañías como Desktop Metal ya están enviando impresoras de metal de bajo costo capaces de generar pequeñas creaciones de metal y están ofreciendo software que ayuda a los usuarios a crear un diseño para sus objetos metálicos. Del mismo modo, GE está probando una impresora capaz de fabricar piezas metálicas de mayor tamaño y tiene previsto que esté disponible a finales de año. Esto podría tener un gran impacto en la fabricación, haciendo que ahora sea rutina para los fabricantes imprimir materiales bajo demanda, requiriendo menos espacio para el inventario y facilitando la personalización y adaptación a las siempre cambiantes demandas de los clientes.

Computación de vanguardia

Dado que los dispositivos de Internet de las cosas (idC) son más comunes en la mayoría de los casos, las redes locales se están llenando de datos. En algunos casos, esta superpoblación puede llevar a un aumento de la latencia (la cantidad de tiempo que tarda un mensaje en viajar a través de un sistema). En algunas industrias, por ejemplo, la salud, la manufactura y las finanzas, incluso la menor cantidad de latencia puede ser desastrosa.

La computación de vanguardia resuelve los problemas de latencia al permitir que los datos se procesen más cerca del dispositivo que los crea. Los datos se analizan en tiempo real y sólo los datos importantes se envían al procesamiento central o a la nube. En las empresas de fabricación, por ejemplo, esto significaría que las máquinas no abarrotan constantemente la red con datos que digan que están en línea y funcionan perfectamente. Los informes diarios todavía se pueden enviar, pero sólo la información que es vital lo hace a través de la red en tiempo real.

Computación Cuántica para Materiales

Los investigadores de IBM están apostando fuerte en la computación cuántica, creyendo que en cinco años será estudiada por todos los ingenieros informáticos y utilizada para resolver problemas en una amplia gama de industrias. A diferencia de la informática clásica, que utiliza bits para el almacenamiento, la informática cuántica utiliza bits cuánticos, comúnmente denominados qubits. Debido al comportamiento subatómico de los qubits, los ordenadores que los utilizan pueden almacenar mucha más información y consumir mucha menos energía.

Los procesadores más potentes ya han permitido a los científicos de Harvard crear moléculas de hidruro de berilio utilizando la computación cuántica. Las repercusiones de los procesadores que permiten la simulación de moléculas y enlaces químicos son de gran alcance. Se podrían desarrollar nuevos materiales para ayudar a crear proteínas para uso médico, células solares que funcionen de manera más eficiente e incluso un combustible más limpio.

IA vs IA

Aunque posiblemente no sea tan emocionante como la última batalla entre los Autobots y los Decepticons, las redes neuronales de IA están siendo enfrentadas entre sí en un esfuerzo por generar imaginación. Mediante la creación de una red generativa adversarial (GAN) entre dos IAs, empresas como DeepMind Technologies son capaces de crear IAs que aprenden a realizar tareas que implican cierto sentido de la imaginación, desde crear nuevas imágenes hasta derrotar a los humanos en el juego de ordenador Quake.

En una GAN hay dos redes neuronales en conflicto, una el generador y la otra el discriminador. El generador continúa creando imágenes específicas en un esfuerzo por hacerlas pasar por reales; mientras tanto, el discriminador determina si la imagen es como las que ha sido entrenada para reconocer o es falsa. Eventualmente, el generador se vuelve tan bueno creando las imágenes que produce algo que engaña al discriminador. Usando esta tecnología, la IA podría eventualmente producir resultados -incluyendo imágenes y lenguaje humano- que la gente no puede distinguir de lo real.

Predicciones genéticas avanzadas

Una predisposición genética a ciertas enfermedades o rasgos de personalidad no es el resultado de un solo gen, sino de una combinación de genes que trabajan juntos. Los genetistas han estado recopilando datos para reunir lo que se denomina puntuaciones de riesgo poligénico que calculan el riesgo de que una persona sea susceptible a la enfermedad.

Los puntajes de riesgo poligénico pueden ser beneficiosos para los pacientes, ya que permiten a aquellos con mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades, como enfermedades cardíacas o cáncer, tomar medidas preventivas y recibir diagnósticos tempranos. También pueden ayudar a las compañías farmacéuticas a identificar a los voluntarios apropiados para desarrollar nuevos medicamentos. Por otra parte, la bioética vuelve a asomar la cabeza, preguntándose si la predicción de ciertas enfermedades -o incluso de la inteligencia- podría llevar a que ciertos niños recibieran un trato diferente desde el principio.

Mirando hacia el futuro

La tecnología sigue abriendo nuevas puertas en todos los aspectos de nuestras vidas pero, como se puede ver en algunos de los ejemplos anteriores, algunos avances plantean tantas preguntas como respuestas. De estas seis emocionantes innovaciones que fueron noticia en 2018, algunas podrían afectar nuestras vidas inmediatamente, mientras que otras podrían tomar tiempo para desarrollarse plenamente. Del mismo modo, podría haber investigadores que se esfuerzan en laboratorios en el anonimato y que no están listos para dejar salir al gato de la bolsa con su último trabajo, lo que podría cambiar el mundo.

10 películas, series y documentales de ciencia para ver este verano

El séptimo arte se convierte en el aliado perfecto para hablar de ciencia y tecnología desde nuevas perspectivas

Fotograma de la serie Cosmos: a spacetime odyssey

Fotograma de la serie Cosmos: a spacetime odyssey

Llegan las vacaciones, tienes más tiempo libre y, por fin, puedes disfrutar de tus aficiones. Más allá de salir y disfrutar del aire libre, una opción perfecta para sobrevivir a la áridas temperaturas del verano es disfrutar de una película o serie. Y si ya de paso puedes aprender algo, mejor que mejor. Aquí algunas recomendaciones de películas, series y documentales sobre ciencia, tecnología y medio ambiente de las que disfrutar durante tus días de descanso.

1. Del micro al macro cosmos

Cosmos: A Spacetime Odyssey (1). Neil deGrasse Tyson propone una continuación de la emblemática serie-documental empezada por Carl Sagan en la década de los 80. En ella, el astrofísico y divulgador científico plantea un viaje desde las moléculas de nuestro cuerpo (microcosmos) hasta la inmensidad del universo (macrocosmos) para descubrir las maravillas de lo que nos rodea a través de la ciencia.

2. Impacto científico

Para seguir descubriendo el mundo en el que vivimos a través de una mirada científica, una buena opción es disfrutar de Liquid Science (2) y Bill Nye: Science Guy (3) y Bill Nye saves the world (4), algunas recientes series de televisión centradas en cómo la ciencia ha cambiado (y puede cambiar) el mundo. En el primer caso, el rapero GZA emprende un viaje para conocer los “científicos que están cambiando el mundo”. En los otros dos casos, el célebre divulgador científico Bill Nye aporta evidencia científica para entender la realidad del cambio climático y explora la ciencia cotidiana con la que nos encontramos en el día a día de la mano de los expertos más destacados de cada disciplina.

3. Tierra y medio ambiente

Si lo que buscas es enamorarte (aún más si cabe) de la naturaleza, documentales como Planet Earth (5), The Blue Planet (6) y Life (7) son tu opción ideal. Todos estos largometrajes han sido reconocidos por crítica y público como “obras maestras” de su género, tanto por la belleza de sus imágenes como por el poderoso mensaje que transmiten. En este sentido, son muchos los que opinan que la producción de este tipo de documentales va muy ligado a la causa ambientalista. Es decir, al mostrar la “fragilidad del planeta”, se aumenta la conciencia ecológica ligada a la protección del medio ambiente.

4. De viaje a Marte

Para quienes no se conforman con el presente, cada vez son más series que apuestan por explorar el porvenir de la humanidad. ¿El punto de partida? Los avances tecnológicos con los que contamos en el presente y un punto de imaginación. Un gran ejemplo de ello son las series-documentales centradas en el futuro (inminente) de la exploración espacial del planeta rojoMars Generation (8) y Mars (9) plantean posibles escenarios de la “conquista” de Marte.

Tras pisar la Luna, el planeta rojo se sitúa como la siguiente frontera para la humanidad. A partir de esta premisa, la pregunta planteada por estos largometrajes es cuándo, cómo y a través de qué medios emprenderemos este viaje. Sobre este mismo tema, nunca está de más volver a ver la célebre película The Martian (10), en la que se plantea el primer viaje tripulado al planeta rojo y su los primeros asentamientos en el suelo marciano.

5. ¡Bonus! Redescubre los clásicos

El verano también puede ser un buen momento para ver (o volver a ver) aquellas películas y series de las que todo el mundo habla. Aquí sin duda entrarían todos aquellos clásicos de la ciencia ficción a través de los cuales se han abordado las posibles consecuencias (positivas y negativas) del desarrollo científico y tecnológico.

Black Mirror (Netflix), una emblemática serie sobre distopías relacionadas con los avances científicos y tecnológicos. En este emblemático puzle de cortometrajes, en el que cada capítulo puede ser visto por aislado, cada historia presenta un posible escenario en que la tecnología ha modificado la estructura social y política.

Desde el punto de vista del séptimo arte, algunos buenos ejemplos de películas emblemáticas sobre ciencia y tecnología para redescubrir durante el verano podrían ser: I.A: Inteligencia Artificial (Steven Spielberg 2001, HBO), la historia de un (niño) robot creado para hacer frente a los problemas de superpoblación , La Isla (Michael Bay 2005, HBO), un largometraje en el que se plantean debates sobre el aspecto ético de los avances en biomedicina y Yo robot (Alex Proyas 2004, HBO), una versión cinematográfica de los cuentos de Isaac Asimov, uno de los autores claves de la ciencia ficción. Pero claro está que cuando se trata de clásicos cualquier excusa es buena para volver a disfrutarlos.

La tuberculosis española de Orwell

Un estudio científico apunta a que el autor de ‘Homenaje a Cataluña’ contrajo la enfermedad que le mató en 1950 en un hospital de Tarragona durante la Guerra Civil

El escritor y periodista británico George Orwell en una locución radiofònica de 1941 en la BBC.
El escritor y periodista británico George Orwell en una locución radiofònica de 1941 en la BBC.

“Ninguna de las personas con quienes hablé en ese periodo —médicos, enfermeras, practicantes o pacientes— dejó de asegurarme que un hombre que sobrevive a una herida en el cuello es el ser más afortunado de la tierra. No pude dejar de pensar que habría sido aún más afortunado si la bala no me hubiera tocado”, escribía George Orwell en 1938 en Homenaje a Cataluña, a propósito del balazo que le atravesó la garganta durante la Guerra Civil española. Un estudio científico, del que se hizo eco ayer The Times, daría la razón al escritor británico al apuntar la posibilidad de que el autor de 1984 contrajo la tuberculosis que lo mató en 1950, en el hospital de Tarragona donde se estaba recuperando de la lesión.

El científico que lideró la investigación, Gleb Zilberstein, llegó a esa conclusión tras analizar muestras de bacterias que aún permanecían en una carta enviada por Orwell a Sergey Dinamov, redactor jefe de la revista soviética Foreign Literature, al poco tiempo de su regreso a Inglaterra en 1937. Después de comparar las características de la bacteria con los archivos de los registros médicos del Komintern, el equipo científico sugirió que el escritor contrajo la enfermedad en España debido a la falta de higiene y la ausencia de penicilina. “La mayoría de los heridos sufrían infecciones en los hospitales españoles, por lo que la mortalidad por causa de infección era muy alta”, explicó Zilberstein, quien tampoco descarta que hubiera podido contagiarse mediante la ingestión de comida contaminada.

La hipótesis presentada por el científico no convence sin embargo a Julián Casanova, historiador experto en la Guerra Civil. “En esa Barcelona de 1937, los hospitales donde ejercían sanitarios y médicos que habían llegado a las Brigadas Internacionales con una experiencia forjada en la Primera Guerra Mundial, habían logrado avances médicos importantes”, explica el historiador. Si bien entiende la fascinación que aún sigue ejerciendo uno de los autores más importantes del siglo XX, que entró a España como periodista al inicio del conflicto y acabó enrolándose como miliciano para combatir el fascismo, tiende a relativizar la importancia del descubrimiento desde un punto de vista historiográfico. “Entiendo que la historia también tiene que ver con las preocupaciones del presente”, concluye entre humor y resignación.

“¡Menudas heridas se veían allí! Para tratar algunas, empleaban un procedimiento que, supongo, se ajustaba a los últimos adelantos médicos, pero que resultaba particularmente desagradable a la vista”, relataba el escritor, que recibió el disparo mientras se encontraba en el Frente de Aragón junto a las fuerzas del bando republicano. Al abandonar la primera línea de lucha, Orwell explicó que tardaron más de una semana en examinarle la herida que le había perforado las cuerdas vocales y que el pronóstico de los médicos fue que no volvería a recuperar la voz. “Sin embargo, el tiempo demostró que [el médico] estaba equivocado. Durante unos dos meses no pude hacer otra cosa que susurrar, pero luego mi voz se tornó de pronto normal”.

Después de abandonar la Península, Orwell no solo recuperó el habla, sino que también mantuvo afilada su pluma. Tras la publicación en Homenaje a Cataluña en 1938, y antes de fallecer en Reino Unido en los cincuenta, firmó dos novelas que le han convertido en uno de los referentes morales y literarios del siglo pasado: Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949).

Científicos logran avance hacia baterías calcio para sustituir a las de litio

Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) han logrado por primera vez extraer electroquímicamente calcio de un óxido metálico, lo que supone un avance importante hacia la producción de baterías de calcio recargables, que sustituirán en un futuro a las de litio.

La investigación, que publica la revista “Dalton Transactions” y que el ICMAB ha llevado a cabo en colaboración con Toyota Motor Europe, demuestra que este óxido podría utilizarse como cátodo (electrodo positivo) en futuras baterías de calcio recargables.

El logro, según ha explicado la investigadora del ICMAB María Rosa Palacín, que ha liderado el estudio, supone un paso más hacia el desarrollo de baterías de calcio recargables, una alternativa con más densidad de energía y más económica que las baterías más usadas actualmente, las de ión-litio.

Según Palacín, este hallazgo, que ha sido patentado, puede contribuir a solucionar uno de los principales problemas para producir baterías de calcio recargables, que consiste en encontrar cátodos que puedan extraer e incorporar los iones de calcio de manera reversible.

En este caso, los investigadores han utilizado un óxido de calcio-cobalto, y han observado cómo cambiaba su estructura una vez que el calcio se había extraído electroquímicamente.

Este descubrimiento se añade al que el equipo de Palacín hizo en 2016, cuando demostró que el calcio metálico podía ser un buen ánodo (electrodo negativo) para las baterías, cuando el resto de la comunidad científica lo veía imposible.

Pese a la nueva patente, los investigadores han reconocido que para llevar las baterías de calcio al mercado aún falta aumentar la reversibilidad del cátodo y optimizar todos los componentes de la batería, por lo que, de momento, no existe ningún prototipo de batería de calcio recargable.

Aun así, todo el desarrollo tecnológico de las baterías de litio, que llevan cerca de 30 años en el mercado, podría servir para impulsar las baterías de calcio, una vez que se haya logrado el primer prototipo.

Científicos comprueban que un ser vivo puede extraer energía de otro

Resultado de imagen de Científicos comprueban que un ser vivo puede extraer energía de otroDesde hace tiempo se maneja coloquialmente la posibilidad de que una persona pueda extraer energía de otra. Tal vez te resuenen anécdotas sobre vampirismo ‘bioenergético’, interacciones en las que alguien toma de otra persona, y generalmente sin su consentimiento, energía vital. Por otro lado existe un probable fenómeno en el que una persona, o un grupo, cede voluntaria aunque inconcientemente su energía a favor de alguien. Esto último, en caso de realmente existir, podría relacionarse con lo que sucede alrededor de las celebridades quienes, por ejemplo, en un concierto, reciben una monumental descarga de energía por parte de sus fans . Posteriormente, una vez terminada su carrera, caen en severas depresiones o estados decadentes ante la falta de ese flujo de ingreso. También podríamos mencionar lo que ocurre con una mujer particularmente linda, a quien decenas de tipos van nutriendo cotidianamente, cediéndole energía, lo cual provoca que ella sea cada vez más hermosa –o al menos está es una de las hipótesis que podrían explicar el singular fenómeno–.

En fin, más allá de especulaciones en torno a las posibilidades de extracción energética entre seres humanos, las cuales por cierto forman parte del arco narrativo de múltiples teorías conspiracionales, un reciente hallazgo científico sugiere que efectivamente podrían estarse gestando intercambios energéticos entre personas. Investigadores de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, comprobaron que una planta puede utilizar al resto como fuente alternativa de energía.  El equipo, encabezado por el Dr. Olaf Kruse, confirmó que un tipo de alga, la Chlamydomonas reinhardtii, no solo es capaz de operar procesos fotosintéticos, sino que intercambia energía con otras plantas, aprovechándolas como alternativas de energía. El descubrimiento fue publicado en el diario Nature Communications, suplemento de la prestigiada publicación científica Nature.

El equipo de Kruse cultivó esta microscópica alga y observo que, ante la falta de energía, estas plantas unicelulares podían extraer energía de la celulosa vegetal ubicada junto a ellas. El alga secreta enzimas que digieren la celulosa, fragmentándola en pequeños componentes de azúcar que son transportados al interior de la célula y traducidos en energía. Lo anterior le permite al alga continuar con su crecimiento. “Esta es la primera vez que se confirma este tipo de comportamiento en un organismo vegetal. Que el alga pueda digerir celulosa contradice lo expuesto anteriormente en cualquier libro de texto. Hasta cierto punto lo que estamos presenciando es una planta comiendo otra planta.” afirma Kruse.

De acuerdo con una perspectiva un tanto más new agera, pero que a la vez le da coherencia a diversos fenómenos que apreciamos de manera cotidiana, este descubrimiento podría desencadenar una eventual prueba científica de que lo mismo, un intercambio fáctico de energía, sucede entre el resto de seres vivos, incluidos obviamente los seres humanos. “Cuando en los próximos años los estudios sobre la energía sean más avanzados, veremos que esto mismo se traduce en las personas. El organismo humano es muy similar al de una planta, toma energía para alimentar estados emocionales, lo cual básicamente puede nutrir células o incrementar los niveles de cortisol (hormona esteroidea) y activar un catabolismo celular dependiendo del detonante emocional.” advierte la Dra. Olivia Bader-Lee, psicóloga especializada en ‘sanación energética’.

Por ahora solo resta que Kruse y su equipo continúen con experimentos similares, replicando el proceso pero con otras plantas, para ampliar el entendimiento sobre como funciona la transmisión de energía entre seres vivos. Investigación que eventualmente tendría que incluir a animales y personas.

Más allá de que la posibilidad de un intercambio energético real entre personas es un tema fértil para la imaginación desbordada y la confabulación psicótica, lo cierto es que este descubrimiento bien podría incluirse dentro de una reciente tendencia dentro de la cual la vanguardia científica comienza a confirmar la existencia de diversos fenómenos que hasta entonces eran concebidos, exclusivamente, dentro de una arena relativamente esotérica –por ejemplo, la existencia de universos paralelos, la transmisión informativa sin necesidad de coincidir en tiempo/espacio, o la presencia de facultades psíquicas–.

Supongo que solo me resta compartir que en lo personal me parece que el intercambio energético de personas, entre ellas, e incluso respecto a espacios físicos y a otros seres vivos, es un fenómeno relativamente explícito, que sucede de manera cotidiana y que define una parte importante de los flujos emocionales, mentales, y físicos de toda persona. Aunque tampoco descarto que esta percepción sea solo producto de una auto-sugestión –como cualquier otra posible verdad dentro de mi vida–.

Científicos vuelven completamente invisible un objeto

Un grupo de investigadores liderado por el español José Azaña publica resultados sobre invisibilidad con aplicaciones inmediatas en telecomunicaciones

En vídeo, explicación del proceso de invisibilidad de campo completo mediante control reversible del espectro de frecuencia de las ondas. L.R. Cortés y M. Seghilani INRS

Ya sea por la tranquilidad de desaparecer momentáneamente del mundo o por la seguridad de esconder algo a la vista de los demás, ¿quién no ha soñado con la idea de la invisibilidad? Los pioneros en la exploración de este concepto tan simple fueron los magos e ilusionistas quienes, basándose en la reflexión de la luz, utilizaban espejos para crear la ilusión de desaparecer objetos y personas ante el asombro del público.

Sin embargo, llevar la magia al mundo real requiere ciencia y tecnología. Un grupo del Instituto Nacional de la Investigación Científica (INRS) de Montreal, Canadá, que estudia los campos de fotónica, óptica e ingeniería de microondas, ha publicado en la revista Optica de la Sociedad Americana de Óptica (OAS) sus últimos resultados sobre la capa de invisibilidad. El equipo canadiense, liderado por el profesor toledano José Azaña, ha conseguido, por primera vez, volver completamente invisible un objeto al ser iluminado con luz de espectro completo. Esta técnica tendrá aplicaciones inmediatas en la transmisión de señales en las telecomunicaciones.

Una técnica innovadora

La búsqueda de la capa de invisibilidad lleva muchos años de estudio. En el pasado se han conseguido importantes avances como volver invisible un objeto a un rango pequeño de frecuencias (colores) del espectro de luz visible, como por ejemplo, a la luz roja. Sin embargo, estos dispositivos de invisibilidad fallaban al iluminar el objeto con luz de frecuencia distinta para los que estaban diseñados. Las limitaciones de esta técnica se hacen patentes cuando uno intenta repetir el experimento utilizando luz natural, la cual contiene en su rango de frecuencias visible todos los colores posibles.

Dispositivo experimental. ampliar foto
Dispositivo experimental. L.R. Cortés y J. Azaña INRS

Las soluciones convencionales de invisibilidad se basan en alterar la propagación de la luz alrededor del objeto a ocultar. “El problema es que los diferentes colores o frecuencias del espectro de la luz requieren diferentes intervalos de tiempo para atravesar el dispositivo de invisibilidad; y como resultado, la distorsión temporal creada en torno al dispositivo revela su presencia arruinando el efecto de invisibilidad”, explica el profesor Azaña.

La solución innovadora propuesta por el equipo de investigadores evita este problema permitiendo que las ondas se propaguen a través del objeto, en lugar de rodearlo, eludiendo así cualquier distorsión detectable en las ondas alrededor del objeto. La clave de esta técnica reside en desplazar primero las frecuencias de luz a regiones del espectro que no van a verse afectadas por la reflexión o propagación de la luz a través del objeto a ocultar. Por ejemplo, si el objeto es verde, es porque refleja la luz de esta frecuencia, entonces la luz en la región verde del espectro podría desplazarse a la región azul de forma que, al llegar al objeto, no habría luz verde para ser reflejada. Así, una vez esquivado el objeto, el dispositivo de invisibilidad invierte este desplazamiento de la frecuencia reconstruyendo el estado inicial de la onda. “De esta forma, ni el objeto a ocultar ni el propio dispositivo de invisibilidad son detectados”, cuenta el investigador.

Los límites del futuro están en la investigación del presente

El experto en comunicaciones Carlos Rodríguez Fernández-Pousa, profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche, cuenta que este avance científico tiene aplicaciones inmediatas muy interesantes. “No pienso en la capa de invisibilidad de Harry Potter”, dice, sino en una nueva técnica de propagación de señales. Y es que el Efecto Talbot, en el que se basa este experimento, podría utilizarse para resolver ciertos problemas actuales en las conexiones de telecomunicaciones. “Por ejemplo, reorganizando el espectro de energía de la señal, se disminuirían interferencias, ruido y dispersión de la señal, y otros efectos indeseados que afectan a la transmisión de datos hoy en día”, explica.

Actualmente, el equipo de Montreal se encuentra desarrollando la siguiente fase de su investigación. “Estamos trabajando en generalizar las ecuaciones para hacer invisible un objeto en dos dimensiones. Y si es posible, queremos llegar a implementarlo algún día a objetos tridimensionales macroscópicos”, dice Azaña.

José Azaña (izquierda) y Luis Romero Cortés (derecha) junto al experimento.
José Azaña (izquierda) y Luis Romero Cortés (derecha) junto al experimento. L.R. Cortés y J. Azaña INRS

El investigador del centro canadiense explica el impacto de la investigación en la sociedad. “Nuestros resultados son posibles gracias a los fondos públicos que se destinan a la Investigación, y por lo tanto son de dominio público. El continuo desarrollo científico conseguido gracias a la investigación modela las posibilidades del futuro”.

Un aspecto muy interesante es generalizar estos resultados a ondas de naturaleza distinta. “Los procesos utilizados en nuestro estudio son de carácter universal, y por lo tanto podrían aplicarse a ondas de naturaleza distinta de la electromagnética”, comenta el investigador. Esto abriría la puerta a futuras aplicaciones como, por ejemplo, aislantes térmicos, aislantes acústicos, o incluso para hacer edificios invisibles a terremotos, generalizando estos resultados a ondas térmicas u ondas mecánicas, respectivamente.

Científicos logran transferir los recuerdos de un ser vivo a otro; el futuro nos alcanzó

Los avances de la ciencia son cada vez más sorprendentes y en esta ocasión, aunque no lo podamos creer, han conseguido -por primera vez- transferir la memori a de un ser vivo a otro.

Un camarilla de científicos de Estados Unidos realizó la correr, y han ampliado el camino de preguntas como: ¿podremos cambiar de cuerpo en el futuro?

El equipo, dirigido por el estudiado David Glanzman, de la Universidad de California, publicó un artículo en la revista eNeuro, en el que explica cómo fue posible realizar el tentativa.

Para transigir a punta la investigación utilizaron caracoles marinos de la especie Aplysia californica, y entrenaron a algunos de ellos para que realizaran funciones específicas para defenderse cuando se les aplicaba una suave descarga eléctrica, mientras que otro clan de caracoles no fueron entrenados para ello.

Caracol

A posteriori de que el entrenamiento se había convertido en parte de los caracoles, procedieron a sacrificarlos para extraer los ganglios abdominales, con la finalidad de obtener el ADN de las muestras y las inyectaron en el otro camarilla de caracoles, que desconocían el intención de las descargas eléctricas.

Los caracoles con el nuevo ADN, y sin entrenamiento previo, fueron puestos a prueba con las descargas y, efectivamente, mostraron la misma conducta delante la incitación eléctrica.

Gary

Este experimentación se ha mezclado a poco que se conoce como “Engrama”, una palabra utilizada en la ciencia para referirse a poco que se sabe que existe, pero es difícil estudiarlo o conocer sus funciones y naturaleza.

Cerebro

En este caso, los científicos llaman engrama a la estructura cerebral que almacena físicamente la memoria a prolongado plazo, como si se tratara de una dispositivo de almacenamiento parecida a una memoria usb, solo que en este caso nadie ha descubierto en dónde se encuentra.

Los neurocientíficos apuestan a que la memoria está codificada en las interfaces funcionales en las que las neuronas intercambian señales químicas y eléctricas, pero no es una certeza.

Brain

Sin secuestro, este experimentación y algunos otros con caracoles apuntan a que en sinceridad la memoria está en el interior de las propias neuronas, lo cual dice que probablemente el ADN sea el principal responsable de la formación de la memoria.

Carl

Glanzman y su equipo de científicos señalan en su estudio que su tentativa ha creado nuevas incógnitas, acercándose cada vez más a las respuestas.

El futuro del WiFi gracias a los avances en la tecnología Láser

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Un nuevo cambio de paradigma en la forma de cómo se operan los láser puede convertirse en el futuro del WiFi.

El cada vez mayor tráfico a través de redes WiFi y móvil, con un incremento exponencial en los últimos años, está llevando a un cuello de botella tecnológico ante la imposibilidad de aumentar la capacidad de las actuales redes inalámbricas. La llegada del 5G puede aliviar un poco este problema pero no es una solución a largo plazo.  Es por ello que las actuales investigaciones se están centrado en las frecuencias de terahercios, ya que permiten que los datos puedan moverse a velocidades cientos de veces más rápidas que las actuales tecnología inalámbricas.

En 2017, investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard descubrieron que un “Peine de frecuencia” infrarroja en un láser de cascada cuántica podría ofrecer una nueva forma de generar ondas terahercianas. Ahora, estos mismos científicos han descubierto un nuevo fenómeno de los “Peines de frecuencia láser” que permitiría que estos dispositivos actúen como transmisores o receptores integrados que puedan codificar información de manera eficiente.

“Este trabajo representa un cambio de paradigma completo en la forma que se puede operar un láser”, dijo Federico Capasso, profesor de Física Aplicada  del Rober L. Wallace y autor senior del estudio. “Este nuevo fenómeno transforma un láser (un dispositivos que funciona en frecuencias ópticas) en un modulador avanzado a frecuencias de microondas, lo que tiene una importancia tecnológica fundamental para el uso eficiente del ancho de banda en los sistemas de comunicación”.

Los peines de frecuencia óptica son herramientas de alta precisión para medir y detectar frecuencias de luz. A diferencia de los láseres convencionales, que emiten una única frecuencia, estos láseres emiten múltiples frecuencias simultáneamente y espaciadas uniformemente pareciéndose a los dientes de un peine, de ahí su nombre. En la actualidad los peines de frecuencia ópticos, que han sido coronadas con un premio Nobel, se utilizan para todo, desde medir las huellas dactilares de moléculas específicas hasta la detección de exoplanetas.

En esta investigación, en cambio, no estaban interesados en la salida óptica del láser, sino en su interior.

“Estábamos interesados en lo que está sucediendo dentro del láser, en el esqueleto electrónico del láser”, afirmó Marco Picardo, becado postdoctoral en SEAS y autor principal del artículo “Mostramos, por primera vez, que un láser en longitudes de onda ópticas funciona como un dispositivo de microondas”.

Dentro del láser, las diferentes frecuencias de luz se combinan para generar radiación de microondas. Los investigadores descubrieron que la luz dentro de la cavidad del láser hacer que los electrones oscilen en la frecuencia de microondas que están dentro del espectro de comunicaciones. Estas oscilaciones pueden modularse externamente para codificar información en una señal portadora.

“Actualmente, las fuentes de terahercios tienen serias limitaciones debido al ancho de banda limitado”, dijo Capasso. “Este descubrimiento abre un aspecto completamente nuevo de los peines de frecuencia y podría conducir, en el futuro cercano, a una fuente de terahercios para comunicaciones inalámbricas”.

El estudio fue publicado en la revista científica Optica el mes Abril de este año.

Créditos de Portada: Ilustración cortesía de Jared Sisler / Harvard University

El nuevo botín: avance de la genómica abre debate sobre la propiedad de la información genética en Chile

El nuevo botín: avance de la genómica abre debate sobre la propiedad de la información genética en Chile
El desciframiento de la secuencia del genoma humano abrió nuevos desafíos. Por el avance tecnológico, pronto será posible conocer los antecedentes genéticos de cualquier persona por un precio accesible, lo que permitirá saber datos sobre sí mismo y su descendencia. Un dato apetecible para empresas como las aseguradoras y las Isapres. Una sola referencia: secuenciar el primer genoma costó 3 mil millones de dólares. Actualmente vale 700 dólares. “Los datos genéticos humanos son singulares por su condición de datos sensibles, toda vez que pueden indicar predisposiciones genéticas de los individuos y que esa capacidad predictiva puede ser mayor de lo que se supone en el momento de obtenerlos; pueden tener para la familia, comprendida la descendencia, y a veces para todo el grupo, consecuencias importantes que persistan durante generaciones”.
  • El desciframiento de la secuencia del genoma humano abrió nuevos desafíos. Por el avance tecnológico, pronto será posible conocer los antecedentes genéticos de cualquier persona por un precio accesible, lo que permitirá saber datos sobre su salud, orígenes y otros. Un dato apetecible para empresas como las aseguradoras y las Isapres. Una sola referencia: secuenciar el primer genoma costó 3 mil millones de dólares. Hoy vale 700 dólares.

En plena polémica por la privacidad en las redes sociales, lo mismo afectarán los datos genéticos de cada individuo. ¿En manos de quien estará esta información? ¿Quién podrá acceder a ella? ¿Y qué usos se le puede dar, tanto beneficiosos como maliciosos? ¿Podría haber discriminación genética?

“Hoy podemos curar enfermedades a través de la terapia génica y vamos rumbo a la medicina personalizada, que va a ahorrar tiempo y dinero gracias al big data clínico”, comenta la investigadora Florencia Tevy, del Centro de Genómica y Bioinformática, de la Universidad Mayor, que apunta a la necesidad de un marco normativo.

“¿Qué pasa si viene una compañía de Estados Unidos para secuenciar el ADN de los chilenos y vender remedios para Chile? No hay ninguna norma. Nuestro patrimonio genético es nuestro y debemos protegerlo”, apunta.

“La tecnología está, lo que no se está discutiendo es lo que implica en los cambios para la sociedad en sus derechos fundamentales”, advierte.

Tema desconocido y aspectos legales

Lamentablemente, entre el público común, el desconocimiento sobre el tema es abismal. Por lo mismo, la Sociedad Genética de Chile (Sochigen), que existe desde 1964, ha insistido en la necesidad de incorporar el tema en la Enseñanza Media.

Hoy, a nivel genético, en Chile la principal gestión que realizan los ciudadanos son los test de paternidad, en más de un 90%. Mucho más atrás quedan los exámenes para determinar ciertas condiciones médicas, como la tendencia al cáncer de mama o enfermedades mucho más específicas. Sin embargo, todos son de alto costo, porque no tienen cobertura de Fonasa ni Isapre.

Asimismo, a nivel legal existe el Registro Nacional de ADN, en manos del Servicio Médico Legal (SML). Sin embargo, dicho registro se refiere sobre todo a temas judiciales, no médicos.

Actualmente los laboratorios se rigen por la Ley 19.628 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, pero esa ley tiene casi 20 años: data de 1999. La otra norma es la 20.120, de 2006, pero se refiere más bien a la investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana.

En cuanto a la última iniciativa científica, la más reciente es el proyecto “1.000 genomas”, una iniciativa conjunta de las universidades de Chile y Católica presentada en abril. El objetivo es secuenciar los genes de mil personas y de mil especies endémicas no humanas (animales, vegetales y microorganismos) para conocer, entre otros aspectos, la genética de los habitantes del territorio y caracterizar las principales enfermedades que los afectan.

“Los datos de las personas podrían ser muy apetecidos por quienes venden servicios de salud y fabrican fármacos o test de diagnóstico”. En el futuro podría pasar algo similar con las aseguradoras o las Isapres, “que discriminarán más aún, como hoy sucede con las que tenemos un cromosoma de más”, en referencia a las mujeres.

Lo que piden los chilenos en ADN

Por su complejidad, actualmente apenas hay un puñado de laboratorios dedicados a este tema, reconocidos por la respectiva Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Salud, y solo uno (Biogenetics) que además está acreditado por el Servicio Médico Legal. Además existen varias oficinas que reciben muestras y las envían al exterior, cuya confiabilidad es dudosa, ya que este procedimiento tiene todo un protocolo y logística.

Por su única acreditación, Biogenetics es un buen termómetro de lo que está pasando actualmente en este aspecto en Chile. Esta empresa nació en 2010, con unos 500 pedidos al año y hoy procesa más de 3 mil anuales, cuenta su director técnico, Hugo Jorquera. Los precios de los exámenes son muy diversos y fluctúan entre los 200 mil y 3 millones de pesos.

Jorquera, quien antes fue jefe de la Unidad de Genética Forense del SML, desde 1992 a 2003, explica que mientras los test de paternidad pueden ser solicitados por cualquiera, los exámenes médicos, si bien suelen ser pedidos por cualquier particular, suelen ser solicitados por facultativos. Esto se debe a que, por ejemplo, una enfermedad puede tener múltiples variantes y, dados los precios, siempre es mejor hacer una solicitud lo más específica posible.

La base de todo es el Proyecto Genoma Humano, una iniciativa global que comenzó en 1990 con el propósito de descifrar el ADN de nuestra especie. El genoma completo fue presentado en 2003.

Los test de paternidad

En cuanto a las consultas, un 90% se relaciona con el test de paternidad. Si bien en los tribunales los casos se dirimen principalmente en el SML, los ciudadanos también pueden realizar test particulares. Aunque estos no tengan validez legal, pueden servir para eventualmente iniciar un proceso legal.

Usualmente su precio va desde los 140 mil a 190 mil pesos. En su mayoría son presenciales, con visita de padre, madre e hijo. En otros casos, el procedimiento se realiza de manera anónima, con el envío de muestras de saliva por correo.

No existe una edad mínima para hacer las pruebas, aunque todo menor debe tener la autorización del tutor legal para hacerse el estudio. Sin embargo, no hay ningún impedimento legal para que un padre tome una muestra de su hijo a espaldas de la madre y la someta al test de paternidad.

“Aunque a algunos les parezca poco ético hacerlo a escondidas, yo tengo el convencimiento de que un padre tiene todo el derecho de investigar si su paternidad es verídica o no. Si vas a esperar que todos los exámenes sean con autorización de la madre, vas a tener un montón de hijos biológicos que no son del padre”, dice.

En todos los casos, los resultados pueden entregarse en 48 horas, aunque lo usual es una semana. Los datos quedan solo en manos del cliente y la empresa.

En Biogenetics, en un tercio de los casos, los niños no son los hijos biológicos de su progenitor (a nivel mundial, la tasa es de 10%).

Consulta por enfermedades

A nivel de enfermedades, en Biogenetics realiza distintos tipos de exámenes, principalmente por orden médica.

Entre otros, se cuentan diagnósticos prenatales de aberraciones cromosómicas, cáncer de mama y una gran variedad de enfermedades, que pueden ser renales, neurológicas, neoplásicas, metabólicas y endocrinas, de músculo y esqueléticas, cardiovasculares y multisistémicas.

Sin embargo, actualmente lo principal son exámenes de monitoreo de transplante de médula ósea (tanto antes como después de la intervención), síndrome hemolítico urémico, fibrosis quística y distrofia muscular.

Tal como en los test de paternidad, los resultados quedan en manos del cliente y la empresa, aunque el primero además puede autorizar que los reciba su médico.

Finalmente, también hace un tiempo estuvieron de moda los exámenes generales, para ver la propensión a diversos males, pero Jorquera advierte que “más confunden que sirven, porque no te dicen mucho, salvo que tengas una condición genética y específica y desarrollaste una enfermedad puntual. Pero es muy raro que el paciente no se haya dado cuenta anteriormente, ya sea porque ya sufre la afección o porque cuenta con antecedentes familiares”.

“Siempre lo idea es que los exámenes sean dirigidos por un médico, que detrás de la petición haya un médico clínico responsable que esté buscando la causa de una serie de síntomas. Hacerlo por sí mismo, solo por saber, normalmente solo confunde”, advierte Jorquera.

De hecho, dos personas pueden tener el mismo gen causante de la misma enfermedad, pero por temas medioambientales, en una se puede expresar, y en la otra, no.

“Cuando viene un persona sin orden médica, usualmente no tienen claro qué quieren estudiar. Yo les digo que vayan a un médico. Todos estos exámenes son caros. Uno no se puede gastar 500 mil para algo que a lo mejor no sirve para nada. Para una misma enfermedad puede haber seis o siete exámenes distintos porque tiene diversas variantes. Si yo te estudio la variante A, pero tú tienes la C, te estoy haciendo gastar dinero en balde. Por eso es importante el consejo médico previo”, insiste.

Falta de regulación

Un tema importante es el área de la regulación. Todos coinciden en que la ley va rezagada respecto de los avances tecnológicos. Por eso hay especialistas que señalan que en el tema genética es necesaria una legislación más actualizada.

Así opinan, por ejemplo, Tevy y también Lucía Cifuentes, académica del Programa de Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Entre otros aspectos, esa legislación serviría para evitar casos como el de la momia “Ata”, de una antigüedad de 40 años. Fue hallada en 2008 por un particular en una mina del pueblo de La Noria, cerca de Iquique, y vendida a un empresario. De apenas 13 centímetros de largo, se trataba de una niña que sufría múltiples problemas genéticos. Entre otros, de enanismo y escoliosis. Así lo reveló un examen de la Universidad de Stanford, cuyos resultados se difundieron en 2018.

Antecedentes de la ONU

La temática no es nueva. Hace 15 años, en 2003, en el marco del desciframiento del ADN humano, Naciones Unidas promulgó la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos.

Allí reconoce que la “recolección, el tratamiento, la utilización y la conservación de los datos genéticos humanos pueden entrañar riesgos para el ejercicio y la observancia de los derechos humanos y las libertades fundamentales y para el respeto de la dignidad humana”, en medio de “la creciente importancia de los datos genéticos humanos en los terrenos económico y comercial”.

Puntualiza que “los datos genéticos humanos son singulares por su condición de datos sensibles, toda vez que pueden indicar predisposiciones genéticas de los individuos y que esa capacidad predictiva puede ser mayor de lo que se supone en el momento de obtenerlos; pueden tener para la familia, comprendida la descendencia, y a veces para todo el grupo, consecuencias importantes que persistan durante generaciones”.

Además, agrega que “habría que aplicar las mismas rigurosas exigencias de confidencialidad a todos los datos médicos, comprendidos los datos genéticos y los proteómicos, con independencia de la información que aparentemente contengan”.

Los avances de la ciencia

La profesora Cifuentes explica que desde 2003 los avances han sido enormes. Hace una analogía con un libro: si hace 15 se descifraron todas las letras, ahora se sabe cada vez más las frases que componen. Específicamente, en comprender el funcionamiento de los genes y cómo afectan en temas de salud, lo que ayuda tanto en el tema preventivo como en el tratamiento.

“Conocer el genoma humano abrió la puerta hacia una nueva sociedad”, asegura Tevy. “Estamos cruzando un puente sin saber a dónde estamos llegando. Las posibilidades son infinitas. De hecho, Bill Clinton lo comparó con la llegada del hombre a la luna”, detalla.

“Se están abriendo posibilidades y la ciencia ha seguido avanzando, en clonación no solo de plantas y animales, sino también humana”, añade.

“Obviamente hay riesgos”, complementa Cifuentes. “Por ejemplo, en el plano hipotético, si comprendiera cómo funciona el ser humano, uno podría diseñar un monstruo. Otro sería apropiarse de un conocimiento para comercializarlo, sin tener el consentimiento de las personas que facilitaron las muestras”, indica, al tiempo que señala que la propia privacidad es otro desafío. “El genoma de uno es propiedad de uno”, recalca.

“Los datos de las personas podrían ser muy apetecidos por quienes venden servicios de salud y fabrican fármacos o test de diagnóstico”. En el futuro podría pasar algo similar con las aseguradoras o las Isapres, “que discriminarán más aún, como hoy sucede con las que tenemos un cromosoma de más”, en referencia a las mujeres.

Sin embargo, más adelante podrían ser aquellas personas con susceptibilidad a las enfermedades más comunes como la obesidad, el infarto o el alzheimer, advierte.

La necesidad de un marco normativo

Hoy por hoy, ningún país del mundo tiene una normativa en este aspecto, coinciden ambas académicas. Sin embargo, afirman también que esto no es un argumento para no legislar al respecto.

“Tendría que haber un marco normativo bien específico, hoy no hay”, apunta la académica de la Universidad de Chile. “No hay nada aterrizado a lo contingente. En la parte legal nos falta modernizarnos a los chilenos. Las leyes siempre van como diez años atrás de los avances científicos”, afirma.

Esto serviría para regular casos, por ejemplo, no solo relativos a los temas de privacidad, sino de aquellos que quieran donar su ADN para la investigación, ejemplifica. “La convención de la ONU sería una muy buena base”, especifica.

“Hoy muchos temas están a nivel científico, pero no va a pasar mucho tiempo para que llegue a la medicina. Por eso es necesario empezar a discutir el tema del derecho genético, porque tiene muchas implicaciones”, dice Tevy.

Por su parte, sin embargo, si bien está de acuerdo con crear una nueva, Jorquera advierte acerca de la “sobrerregulación, porque te puede causar problemas en el futuro”.

“Es imposible legislar en paralelo al avance científico, porque el ámbito de la ciencia es cambiante, en permanente evolución y revisión. Puedes dejar amarradas cosas que en un momento pueden tener importancia y que en otro momento cambie el paradigma. Y la ley va a quedar”, plantea.

Finalmente, Tevy además apunta a que esto no solo se refiere a la genética humana, sino a aquella vinculada a los animales y plantas del país, incluida la agricultura como motor económico del país.

“La biodiversidad es un gran recurso económico”, señala. Por ejemplo, saber cómo algunas plantas pueden sobrevivir en el desierto de Atacama ayudaría a crear cultivos resistentes a la falta de agua, un gran problema actualmente en el norte de Chile.

“Pero no podemos usarla si no la conocemos”. Y para la investigación, incluso a nivel privado, una ley específica generaría previsibilidad y facilitaría la inversión, concluye.