Archivos Mensuales: mayo 2018

DataFutures Edificios que se autorreparan, hormigón traslúcido… Llegan los materiales 4.0

Están surgiendo nuevos materiales que pronto dejarán obsoletos a los tradicionales. La difusión de los datos sobre su desarrollo está siendo clave para su avance

Los materiales influyen en cada aspecto de la vida del ser humano y su entorno. Los avances científicos y tecnológicos de los últimos años están dando lugar a toda una revolución en el desarrollo de materiales. Fibras resistentes producidas por gusanos de seda alimentados con grafeno, hormigón traslúcido, ladrillos autorreparables gracias a bacterias durmientes que reconstruyen la estructura tras una grieta… Las posibilidades no dejan de crecer.

Hasta ahora, los datos sobre la procedencia, composición e impacto de los materiales y su uso han sido de difícil acceso para el ciudadano de a pie. La velocidad de la revolución de los nuevos materiales exige cambiar esta dinámica. Eso opina Liz Corbin, la protagonista de esta nueva entrega de la serie de vídeos #DataFutures. El objetivo de esta investigadora doctoral en el Institute of Making en la University College of London (UCL), especialista en diseño participativo y abierto, cultura de los materiales y fabricación redistribuida, es crear una comunidad que comparta recetas de nuevos materiales basadas en recursos naturales abundantes y locales.

Gusanos de seda alimentados con grafeno.
Gusanos de seda alimentados con grafeno.

Por ejemplo, se está explorando un material que se utiliza en reemplazo de los filamentos de plásticos empleados para la impresión 3D y que se obtiene de las conchas del mejillón, recuperado de los desechos de los restaurantes. Ese es un ejemplo de lo que se está cociendo en centros de materiales como el Masterfad de Barcelona, en el que colaboran científicos de materiales, ingenieros, arquitectos, biólogos, físicos, y arqueólogos. Os adelantamos algunos ejemplos más.

  • Fibra de gusanos que comen grafeno

La comunidad internacional de materiales está haciendo un increíble e inspirador trabajo. Desde gusanos de seda alimentados con grafeno cosechados en China para lograr una fibra altamente resistente hasta huesos impresos con tecnologías 3D. Corbin tuvo un accidente hace varios años y ahora una sección de su brazo es de titanio. Puede que algún día sea una reliquia, ya que algunos hospitales están experimentando con andamiaje de vidrio bioactivo, un material impreso en 3D con base de calcio que es impreso en una compleja geometría para que simule el hueso humano. Cuando se implanta en el cuerpo, el hueso lo confunde con alimento y, a medida que lo va comiendo, va creciendo en su lugar hueso nuevo.

  • Hormigón traslúcido
  • Existen también poderosas innovaciones que transforman materiales ya conocidos. Tal es el caso del hormigón traslúcido, que surge de la combinación del hormigón con la fibra óptica. Este nuevo material podría inspirar una gama nueva de construcciones que se adapten a las necesidades urbanas del futuro. Esta experta imagina que la creciente urbanización de la población mundial podría exigir que algunas personas tengan que vivir en entornos subterráneos, que gracias al hormigón traslúcido podrían disfrutar de luz natural. Estas nuevas combinaciones de materiales permitirán construir el espacio urbano del futuro, desde edificios subterráneos hasta autopistas con paneles solares
  • Ciudades autorreparables

Otra innovación que surge al combinar los datos, los nuevos materiales y la biología sintética es el hormigòn que se repara a sí mismo. Se trata de un hormigón estándar que se impregna con una bacteria microscópica, que ha sido sintéticamente diseñada, y está inspirada en un microorganismo que se encuentra en la cima de los volcanes. Es una bacteria que se despierta en contacto con el agua, se alimenta de compuestos disponibles en el entorno y excreta una sustancia capaz de pegar las grietas en edificios y puentes.

  • La democratización y trazabilidad gracias a blockchain

Abunda la información sobre los aspectos técnicos de los materiales, pero tenemos muy pocos datos sobre su impacto social, económico y ambiental desde su creación hasta que se descartan como basura. El uso del blockchain permitiría implementar un nuevo sistema de custodia que haga transparente y accesible la información sobre el ciclo de los materiales. Una mayor transparencia en el ciclo de vida de los materiales arrojaría luz sobre las consecuencias de su desarrollo y uso en el mundo. También empoderaría a los ciudadanos para que ejerzan una presión que incentive a las grandes empresas y a los políticos a generar una economía más equitativa, responsable y justa en el futuro.

  • Un futuro que mola…

Para Corbin, un futuro que mola en la intersección entre los datos y los materiales es uno en el que los ciudadanos tienen acceso a datos abiertos sobre los materiales y son capaces de diseñar y producir sus propias innovaciones. Así, la gente podría liderar una revolución de materiales desde su propia casa y atendiendo a necesidades locales.

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Científicos crean sistema de robots para generar mini órganos humanos

Científicos de la Universidad de Washington han dado un paso más allá en la producción automatizada de mini órganos humanos a partir de células madre.

Hasta el día de hoy la forma en que este procedimiento se llevaba a cabo era cultivarlas como láminas planas y bidimensionales, pero en los últimos años, el cultivo de células madre se lleva adelante en estructuras tridimensionales más complejas llamadas mini-órganos u organoides. Según los autores del estudio, liderados por Benjamin Freedman, la capacidad de producir organoides en masa es la aplicación potencial más interesante de la nueva tecnología robótica.

Resultado de imagen de Científicos crean sistema de robots para generar mini órganos humanos

Los investigadores utilizaron un sistema robótico para automatizar el procedimiento de cultivar células madre en organoides.Para lograrlo los robots vierten las células madres en hasta 384 receptáculos, pudiendo cada uno de ellos contener hasta 10 organoides. En 21 días el proceso se culmina y los organoides están completamente desarrollados.

“Esta es una nueva arma secreta en nuestra lucha contra la enfermedad – señala Freedman. Habitualmente, establecer un experimento de esta magnitud llevaría a un investigador todo el día, mientras que el robot puede hacerlo en 20 minutos. Además de eso, el robot no se cansa, ni comete errores. No hay duda: para tareas tediosas y repetitivas como esta, los robots hacen un mejor trabajo que los humanos”.

Estos mini órganos permiten un estudio más acabado de diversas enfermedades y de la acción de los fármacos sobre los mismos.

Científicos utilizan microplacas para crear una red neuronal y estudiar su comportamiento

Todos hemos escuchado alguna vez que el cerebro humano es como un ordenador complejo, que cuenta con un universo de posibilidades que no estamos listos para explotar. En esta estructura, formada por billones de conexiones entre millones de neuronas, la comprensión de su funcionamiento resulta a veces complicado, por lo que los investigadores normalmente utilizan modelos simplificados a fin de estudiar pequeñas piezas de este complejo rompecabezas.

Eso es precisamente lo que han hecho los investigadores del Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio, quienes han creado un método para estudiar el comportamiento neuronal a partir de placas microscópicas. En concreto, los científicos utilizaron dichas placas para conectar las neuronas célula por célula.

Científicos identifican el neurotransmisor que ayuda a inhibir los pensamientos no deseados

Hasta ahora, el uso de cultivos in vitro para investigar el cerebro humano era lo más común, y consistía en recopilar neuronas y hacerlas crecer en un recipiente o plato. A pesar de que estos cultivos son manipulables a nivel químico o eléctrico, y son indispensables para la investigación neurológica, carecen de ciertos componentes fundamentales. Así lo afirma Shotaro Yoshida, autor principal del estudio, quien reveló:

Los modelos de cultivo in vitro son herramientas esenciales porque se aproximan a redes de neuronas relativamente simples y son controlables experimentalmente (…) Estos modelos han sido fundamentales para el campo durante décadas. El problema es que son muy difíciles de controlar, ya que las neuronas tienden a establecer conexiones al azar entre sí. Si podemos encontrar métodos para sintetizar redes de neuronas de una manera más controlada, es probable que impulse avances importantes en nuestra comprensión del cerebro.

Los investigadores basaron su estudio en los recientes descubrimientos sobre el comportamiento neuronal, donde se ha afirmado que las formas geométricas permiten guiar a las neuronas, ordenándoles dónde y cómo deben crecer. Por ello, el equipo de investigadores utilizó un material sintético adhesivo para crear una placa microscópica.

Esta placa es circular, y de ella sobresale un rectángulo. En este sentido, descubrieron que esta forma permite inducir el comportamiento neuronal de una manera específica: cuando es colocado sobre la microplaca, el cuerpo celular de una neurona se asienta en el círculo, mientras que las dendritas y el axón crecen a lo largo del rectángulo.

Yoshida afirma que lo que buscaban con este método era tener el control sobre la forma en que las neuronas se conectaban. Por ello, diseñaron las microplacas para que se movieran, de manera que al ser empujadas, era posible mover físicamente dos neuronas una al lado de la otra.

La NASA celebra los 28 años del telescopio Hubble con esta foto

A través de una técnica que permite visualizar las partes de una sinapsis (estructuras que permiten que los mensajeros químicos viajen de una neurona a la siguiente), el equipo de investigadores descubrió que las neuronas en las microplacas sí pudieron comunicarse entre sí. Más allá de ello, los cuando una neurona era iluminada con iones eléctricos, su compañera se iluminaba al mismo tiempo.

A pesar de que los investigadores desean ampliar esta investigación para mejorar el método, los resultados que han presentado suponen un importante avance con respecto al uso de microplacas para la investigación de la estructura neuronal y el comportamiento de las neuronas.

Científicos usan terapias genéticas en perros para rejuvenecerlos

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La terapia genética aplicada por Church pretende inhibir a los genes que controlan aspectos relacionados con la edad (EFE).

Durante siglos el hombre ha buscado un sinfín de métodos que puedan ayudarlo a tener una vida larga, plena y saludable, inclusive a grados inimaginables o inalcanzables como el hecho de pensar de no envejecer, y aunque esto pueda sonar un disparate, gracias al uso de terapias genéticas esto podría ser posible en un futuro.

El experto en biología sintética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, George Church, creo una ‘startup’ denominada Rejuvenate Bio que buscará rejuvenecer perros mediante el uso de la genética.

Según dio a conocer Church, hasta el momento la compañía ha llevado a cabo pruebas exitosas con perros Beagle.

Esta terapia sirve para modificar su ADN actuando sobre los genes relacionados con la edad. Básicamente, con su terapia, se inhibe o se promueve la expresión de ciertos genes que podrían controlar diversos aspectos relacionados con la vejez.

La compañía, que ha hecho todo lo posible para mantener sus actividades fuera del alcance de los medios de comunicación, podría utilizar este tipo de terapias genéticas a través de la inserción de instrucciones de ADN en un virus, que las implanta en las células de animales.

Aun cuando los experimentos solo se están aplicando por ahora en animales, el científico adelantó que piensa ocupar por sí mismo esta técnica para ser de los primeros voluntarios cuando la iniciativa comience a experimentarse en seres humanos, según información publicada en MIT Technology Review.

Es tan avanzado el tema que se sabe que en meses pasados la propia compañía ganó un financiamiento del gobierno que busque mejorar las condiciones de perros militares, al tiempo que Harvard busca una patente más amplia en el ámbito genético para el control de edad de especies incluyendo vacunos, porcinos, equinos, gatos, perros y ratas.

George Church es famoso por querer resucitar gracias a ciertos avances genéticos tecnológicos al mamut lanudo o a los neandertales. Su objetivo con la terapia génica es claro, y de acuerdo a sus palabras, la idea de este sistema es la de “tener el cuerpo de alguien de 22 años, pero la mente y experiencia de alguien de 130 años”.

El nuevo botín: avance de la genómica abre debate sobre la propiedad de la información genética en Chile

El nuevo botín: avance de la genómica abre debate sobre la propiedad de la información genética en Chile
El desciframiento de la secuencia del genoma humano abrió nuevos desafíos. Por el avance tecnológico, pronto será posible conocer los antecedentes genéticos de cualquier persona por un precio accesible, lo que permitirá saber datos sobre sí mismo y su descendencia. Un dato apetecible para empresas como las aseguradoras y las Isapres. Una sola referencia: secuenciar el primer genoma costó 3 mil millones de dólares. Actualmente vale 700 dólares. “Los datos genéticos humanos son singulares por su condición de datos sensibles, toda vez que pueden indicar predisposiciones genéticas de los individuos y que esa capacidad predictiva puede ser mayor de lo que se supone en el momento de obtenerlos; pueden tener para la familia, comprendida la descendencia, y a veces para todo el grupo, consecuencias importantes que persistan durante generaciones”.
  • El desciframiento de la secuencia del genoma humano abrió nuevos desafíos. Por el avance tecnológico, pronto será posible conocer los antecedentes genéticos de cualquier persona por un precio accesible, lo que permitirá saber datos sobre su salud, orígenes y otros. Un dato apetecible para empresas como las aseguradoras y las Isapres. Una sola referencia: secuenciar el primer genoma costó 3 mil millones de dólares. Hoy vale 700 dólares.

En plena polémica por la privacidad en las redes sociales, lo mismo afectarán los datos genéticos de cada individuo. ¿En manos de quien estará esta información? ¿Quién podrá acceder a ella? ¿Y qué usos se le puede dar, tanto beneficiosos como maliciosos? ¿Podría haber discriminación genética?

“Hoy podemos curar enfermedades a través de la terapia génica y vamos rumbo a la medicina personalizada, que va a ahorrar tiempo y dinero gracias al big data clínico”, comenta la investigadora Florencia Tevy, del Centro de Genómica y Bioinformática, de la Universidad Mayor, que apunta a la necesidad de un marco normativo.

“¿Qué pasa si viene una compañía de Estados Unidos para secuenciar el ADN de los chilenos y vender remedios para Chile? No hay ninguna norma. Nuestro patrimonio genético es nuestro y debemos protegerlo”, apunta.

“La tecnología está, lo que no se está discutiendo es lo que implica en los cambios para la sociedad en sus derechos fundamentales”, advierte.

Tema desconocido y aspectos legales

Lamentablemente, entre el público común, el desconocimiento sobre el tema es abismal. Por lo mismo, la Sociedad Genética de Chile (Sochigen), que existe desde 1964, ha insistido en la necesidad de incorporar el tema en la Enseñanza Media.

Hoy, a nivel genético, en Chile la principal gestión que realizan los ciudadanos son los test de paternidad, en más de un 90%. Mucho más atrás quedan los exámenes para determinar ciertas condiciones médicas, como la tendencia al cáncer de mama o enfermedades mucho más específicas. Sin embargo, todos son de alto costo, porque no tienen cobertura de Fonasa ni Isapre.

Asimismo, a nivel legal existe el Registro Nacional de ADN, en manos del Servicio Médico Legal (SML). Sin embargo, dicho registro se refiere sobre todo a temas judiciales, no médicos.

Actualmente los laboratorios se rigen por la Ley 19.628 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, pero esa ley tiene casi 20 años: data de 1999. La otra norma es la 20.120, de 2006, pero se refiere más bien a la investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana.

En cuanto a la última iniciativa científica, la más reciente es el proyecto “1.000 genomas”, una iniciativa conjunta de las universidades de Chile y Católica presentada en abril. El objetivo es secuenciar los genes de mil personas y de mil especies endémicas no humanas (animales, vegetales y microorganismos) para conocer, entre otros aspectos, la genética de los habitantes del territorio y caracterizar las principales enfermedades que los afectan.

“Los datos de las personas podrían ser muy apetecidos por quienes venden servicios de salud y fabrican fármacos o test de diagnóstico”. En el futuro podría pasar algo similar con las aseguradoras o las Isapres, “que discriminarán más aún, como hoy sucede con las que tenemos un cromosoma de más”, en referencia a las mujeres.

Lo que piden los chilenos en ADN

Por su complejidad, actualmente apenas hay un puñado de laboratorios dedicados a este tema, reconocidos por la respectiva Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Salud, y solo uno (Biogenetics) que además está acreditado por el Servicio Médico Legal. Además existen varias oficinas que reciben muestras y las envían al exterior, cuya confiabilidad es dudosa, ya que este procedimiento tiene todo un protocolo y logística.

Por su única acreditación, Biogenetics es un buen termómetro de lo que está pasando actualmente en este aspecto en Chile. Esta empresa nació en 2010, con unos 500 pedidos al año y hoy procesa más de 3 mil anuales, cuenta su director técnico, Hugo Jorquera. Los precios de los exámenes son muy diversos y fluctúan entre los 200 mil y 3 millones de pesos.

Jorquera, quien antes fue jefe de la Unidad de Genética Forense del SML, desde 1992 a 2003, explica que mientras los test de paternidad pueden ser solicitados por cualquiera, los exámenes médicos, si bien suelen ser pedidos por cualquier particular, suelen ser solicitados por facultativos. Esto se debe a que, por ejemplo, una enfermedad puede tener múltiples variantes y, dados los precios, siempre es mejor hacer una solicitud lo más específica posible.

La base de todo es el Proyecto Genoma Humano, una iniciativa global que comenzó en 1990 con el propósito de descifrar el ADN de nuestra especie. El genoma completo fue presentado en 2003.

Los test de paternidad

En cuanto a las consultas, un 90% se relaciona con el test de paternidad. Si bien en los tribunales los casos se dirimen principalmente en el SML, los ciudadanos también pueden realizar test particulares. Aunque estos no tengan validez legal, pueden servir para eventualmente iniciar un proceso legal.

Usualmente su precio va desde los 140 mil a 190 mil pesos. En su mayoría son presenciales, con visita de padre, madre e hijo. En otros casos, el procedimiento se realiza de manera anónima, con el envío de muestras de saliva por correo.

No existe una edad mínima para hacer las pruebas, aunque todo menor debe tener la autorización del tutor legal para hacerse el estudio. Sin embargo, no hay ningún impedimento legal para que un padre tome una muestra de su hijo a espaldas de la madre y la someta al test de paternidad.

“Aunque a algunos les parezca poco ético hacerlo a escondidas, yo tengo el convencimiento de que un padre tiene todo el derecho de investigar si su paternidad es verídica o no. Si vas a esperar que todos los exámenes sean con autorización de la madre, vas a tener un montón de hijos biológicos que no son del padre”, dice.

En todos los casos, los resultados pueden entregarse en 48 horas, aunque lo usual es una semana. Los datos quedan solo en manos del cliente y la empresa.

En Biogenetics, en un tercio de los casos, los niños no son los hijos biológicos de su progenitor (a nivel mundial, la tasa es de 10%).

Consulta por enfermedades

A nivel de enfermedades, en Biogenetics realiza distintos tipos de exámenes, principalmente por orden médica.

Entre otros, se cuentan diagnósticos prenatales de aberraciones cromosómicas, cáncer de mama y una gran variedad de enfermedades, que pueden ser renales, neurológicas, neoplásicas, metabólicas y endocrinas, de músculo y esqueléticas, cardiovasculares y multisistémicas.

Sin embargo, actualmente lo principal son exámenes de monitoreo de transplante de médula ósea (tanto antes como después de la intervención), síndrome hemolítico urémico, fibrosis quística y distrofia muscular.

Tal como en los test de paternidad, los resultados quedan en manos del cliente y la empresa, aunque el primero además puede autorizar que los reciba su médico.

Finalmente, también hace un tiempo estuvieron de moda los exámenes generales, para ver la propensión a diversos males, pero Jorquera advierte que “más confunden que sirven, porque no te dicen mucho, salvo que tengas una condición genética y específica y desarrollaste una enfermedad puntual. Pero es muy raro que el paciente no se haya dado cuenta anteriormente, ya sea porque ya sufre la afección o porque cuenta con antecedentes familiares”.

“Siempre lo idea es que los exámenes sean dirigidos por un médico, que detrás de la petición haya un médico clínico responsable que esté buscando la causa de una serie de síntomas. Hacerlo por sí mismo, solo por saber, normalmente solo confunde”, advierte Jorquera.

De hecho, dos personas pueden tener el mismo gen causante de la misma enfermedad, pero por temas medioambientales, en una se puede expresar, y en la otra, no.

“Cuando viene un persona sin orden médica, usualmente no tienen claro qué quieren estudiar. Yo les digo que vayan a un médico. Todos estos exámenes son caros. Uno no se puede gastar 500 mil para algo que a lo mejor no sirve para nada. Para una misma enfermedad puede haber seis o siete exámenes distintos porque tiene diversas variantes. Si yo te estudio la variante A, pero tú tienes la C, te estoy haciendo gastar dinero en balde. Por eso es importante el consejo médico previo”, insiste.

Falta de regulación

Un tema importante es el área de la regulación. Todos coinciden en que la ley va rezagada respecto de los avances tecnológicos. Por eso hay especialistas que señalan que en el tema genética es necesaria una legislación más actualizada.

Así opinan, por ejemplo, Tevy y también Lucía Cifuentes, académica del Programa de Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Entre otros aspectos, esa legislación serviría para evitar casos como el de la momia “Ata”, de una antigüedad de 40 años. Fue hallada en 2008 por un particular en una mina del pueblo de La Noria, cerca de Iquique, y vendida a un empresario. De apenas 13 centímetros de largo, se trataba de una niña que sufría múltiples problemas genéticos. Entre otros, de enanismo y escoliosis. Así lo reveló un examen de la Universidad de Stanford, cuyos resultados se difundieron en 2018.

Antecedentes de la ONU

La temática no es nueva. Hace 15 años, en 2003, en el marco del desciframiento del ADN humano, Naciones Unidas promulgó la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos.

Allí reconoce que la “recolección, el tratamiento, la utilización y la conservación de los datos genéticos humanos pueden entrañar riesgos para el ejercicio y la observancia de los derechos humanos y las libertades fundamentales y para el respeto de la dignidad humana”, en medio de “la creciente importancia de los datos genéticos humanos en los terrenos económico y comercial”.

Puntualiza que “los datos genéticos humanos son singulares por su condición de datos sensibles, toda vez que pueden indicar predisposiciones genéticas de los individuos y que esa capacidad predictiva puede ser mayor de lo que se supone en el momento de obtenerlos; pueden tener para la familia, comprendida la descendencia, y a veces para todo el grupo, consecuencias importantes que persistan durante generaciones”.

Además, agrega que “habría que aplicar las mismas rigurosas exigencias de confidencialidad a todos los datos médicos, comprendidos los datos genéticos y los proteómicos, con independencia de la información que aparentemente contengan”.

Los avances de la ciencia

La profesora Cifuentes explica que desde 2003 los avances han sido enormes. Hace una analogía con un libro: si hace 15 se descifraron todas las letras, ahora se sabe cada vez más las frases que componen. Específicamente, en comprender el funcionamiento de los genes y cómo afectan en temas de salud, lo que ayuda tanto en el tema preventivo como en el tratamiento.

“Conocer el genoma humano abrió la puerta hacia una nueva sociedad”, asegura Tevy. “Estamos cruzando un puente sin saber a dónde estamos llegando. Las posibilidades son infinitas. De hecho, Bill Clinton lo comparó con la llegada del hombre a la luna”, detalla.

“Se están abriendo posibilidades y la ciencia ha seguido avanzando, en clonación no solo de plantas y animales, sino también humana”, añade.

“Obviamente hay riesgos”, complementa Cifuentes. “Por ejemplo, en el plano hipotético, si comprendiera cómo funciona el ser humano, uno podría diseñar un monstruo. Otro sería apropiarse de un conocimiento para comercializarlo, sin tener el consentimiento de las personas que facilitaron las muestras”, indica, al tiempo que señala que la propia privacidad es otro desafío. “El genoma de uno es propiedad de uno”, recalca.

“Los datos de las personas podrían ser muy apetecidos por quienes venden servicios de salud y fabrican fármacos o test de diagnóstico”. En el futuro podría pasar algo similar con las aseguradoras o las Isapres, “que discriminarán más aún, como hoy sucede con las que tenemos un cromosoma de más”, en referencia a las mujeres.

Sin embargo, más adelante podrían ser aquellas personas con susceptibilidad a las enfermedades más comunes como la obesidad, el infarto o el alzheimer, advierte.

La necesidad de un marco normativo

Hoy por hoy, ningún país del mundo tiene una normativa en este aspecto, coinciden ambas académicas. Sin embargo, afirman también que esto no es un argumento para no legislar al respecto.

“Tendría que haber un marco normativo bien específico, hoy no hay”, apunta la académica de la Universidad de Chile. “No hay nada aterrizado a lo contingente. En la parte legal nos falta modernizarnos a los chilenos. Las leyes siempre van como diez años atrás de los avances científicos”, afirma.

Esto serviría para regular casos, por ejemplo, no solo relativos a los temas de privacidad, sino de aquellos que quieran donar su ADN para la investigación, ejemplifica. “La convención de la ONU sería una muy buena base”, especifica.

“Hoy muchos temas están a nivel científico, pero no va a pasar mucho tiempo para que llegue a la medicina. Por eso es necesario empezar a discutir el tema del derecho genético, porque tiene muchas implicaciones”, dice Tevy.

Por su parte, sin embargo, si bien está de acuerdo con crear una nueva, Jorquera advierte acerca de la “sobrerregulación, porque te puede causar problemas en el futuro”.

“Es imposible legislar en paralelo al avance científico, porque el ámbito de la ciencia es cambiante, en permanente evolución y revisión. Puedes dejar amarradas cosas que en un momento pueden tener importancia y que en otro momento cambie el paradigma. Y la ley va a quedar”, plantea.

Finalmente, Tevy además apunta a que esto no solo se refiere a la genética humana, sino a aquella vinculada a los animales y plantas del país, incluida la agricultura como motor económico del país.

“La biodiversidad es un gran recurso económico”, señala. Por ejemplo, saber cómo algunas plantas pueden sobrevivir en el desierto de Atacama ayudaría a crear cultivos resistentes a la falta de agua, un gran problema actualmente en el norte de Chile.

“Pero no podemos usarla si no la conocemos”. Y para la investigación, incluso a nivel privado, una ley específica generaría previsibilidad y facilitaría la inversión, concluye.

 

Científicos taiwaneses hallan un gen clave en la activación de la metástasis

Un equipo de científicos taiwaneses ha identificado un oncogén clave en la proliferación de células cancerosas y metástasis, lo que abre la puerta a diseñar en un futuro nuevos y más efectivos medicamentos contra el cáncer.

El gen es el PSPC1 y su descripción aparece en la revista Nature Cell Biology, en un artículo liderado por investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Academia Sinica de Taiwán.

Cuando existe un proceso metastásico, las células cancerosas se separan del tumor original para viajar a través del sistema linfático hasta otros órganos o tejidos pudiendo formar un nuevo tumor; según este nuevo estudio, PSPC1 provoca que las células tumorales proliferen, hagan metástasis e invadan otros tejidos.

“PSPC1 es un gen regulador clave que controla el deterioro y la diseminación del cáncer”, resume en una nota de prensa de la Academia Sinica el investigador Yuh-Shan Jou, quien añade que en un futuro, si se logra descubrir cómo inhibirlo, será posible reducir el crecimiento y proliferación de las células tumorales y contribuir al desarrollo de nuevos y más efectivos fármacos contra el cáncer.

La metástasis es una de las principales causas de muerte en pacientes con cáncer y, aunque el engranaje que está detrás de la misma sigue siendo esquivo para los investigadores, se sabe, de estudios anteriores, que la activación de una proteína relacionada con las funciones celulares y denominada “factor de crecimiento transformante beta 1” es un mecanismo clave de la metástasis.

Esta proteína (TGF-beta) tiene tanto funciones en las células normales como en las cancerígenas; en estas últimas, su expresión génica alterada actúa de manera opuesta promoviendo la proliferación, invasión y metástasis de las células cancerosas.

Durante las etapas avanzadas y tardías del cáncer, TGF-beta se puede encontrar en grandes cantidades en los tejidos tumorales.

En este trabajo, hecho entre otros con muestras de tumores de pulmón, de mama, hígado y próstata, los científicos describen precisamente la conexión entre esta proteína y el oncogén PSPC1.

En sus análisis, vieron que PSPC1 es un “modulador maestro” para el interruptor metastásico: este gen está aumentado o abiertamente expresado en los tejidos tumorales y también es responsable de reprogramar la citada proteína TGF-beta en las células tumorales.

Según los investigadores, el mal pronóstico y las bajas tasas de supervivencia en pacientes con cáncer también están altamente correlacionadas con la sobreexpresión de PSPC1; si se puede suprimir la sobreexpresión de este gen, tanto el crecimiento como la proliferación de células cancerosas podrán entonces reducirse.

Para Yuh-Shan Jou tanto el hallazgo del papel principal que desempeña PSPC1 en la reprogramación del mecanismo de proliferación celular como los cambios encontrados en la función de TGF-beta son “avances novedosos y de vanguardia” en la investigación del cáncer.

Los científicos taiwaneses trabajan ahora en convertir sus descubrimientos en un medicamento, pero advierten de que esto puede llevar de 10 a 20 años. EFE

Científicos crean “cura” para el alcoholismo

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Científicos crean posible cura para el alcoholismo (Pixabay).

Científicos de la Universidad de Texas anunciaron la creación de una posible cura para el alcoholismo.

El medicamento experimental, llamado JVW-1034, podría en un futuro ayudar en el tratamiento de alcoholismo en humanos, sin generar efectos secundarios y evitando sufrir recaídas.

El fármaco fue probado con éxito en varias especies de animales e insectos, como ratas y lombrices adictas al alcohol, por lo que pronto se espera realizar pruebas en humanos para determinar su efectividad y posterior colocación en el mercado.

JVW-1034 está diseñado para combatir el síndrome de abstinencia alcohólica sin los efectos negativos en el organismo, que otras drogas similares provocan en los pacientes.

Según el comunicado oficial de los científicos texanos, el compuesto actúa sobre una secuencia molecular diferente a la del resto de las medicinas diseñadas para tratar este síndrome, por lo que su consumo aún no demostró capacidad de generar efectos secundarios negativos.

El fármaco actúa sobre el receptor celular Sigma 2, que controla el ciclo de refuerzo y recompensa que caracteriza la dependencia a las bebidas alcohólicas, regulando la necesidad de continuar consumiendo alcohol.

Los resultados de las pruebas en animales e insectos fueron publicados en la revista Neuropsychopharmacology, que se especializa en la divulgación de avances científicos médicos.

De probarse con éxito en humanos, JVW-1034 podría consumirse en una píldora que, ingerida de manera regular o en situaciones donde el paciente se sienta más atraído al consumo de alcohol, controle su ansiedad por recaer.

Sin embargo, los responsables de esta medicina indican que este compuesto podría no ser suficiente para combatir del todo el alcoholismo, por lo que hicieron hincapié en la importancia de una terapia preventiva para evitar recaídas y abandonar el producto para volver a consumir alcohol.

En la publicación se indica que la dependencia al alcohol involucra desórdenes genéticos que la ciencia aún no acaba de comprender, por lo que tal vez JVW-1034 sea un buen aliado para compartirla, pero no la cura definitiva.

Científicos taiwaneses hallan un gen clave en la activación de la metástasis

Un equipo de científicos taiwaneses ha identificado un oncogén clave en la proliferación de células cancerosas y metástasis, lo que abre la puerta a diseñar en un futuro nuevos y más efectivos medicamentos contra el cáncer.

El gen es el PSPC1 y su descripción aparece en la revista Nature Cell Biology, en un artículo liderado por investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Academia Sinica de Taiwán.

Cuando existe un proceso metastásico, las células cancerosas se separan del tumor original para viajar a través del sistema linfático hasta otros órganos o tejidos pudiendo formar un nuevo tumor; según este nuevo estudio, PSPC1 provoca que las células tumorales proliferen, hagan metástasis e invadan otros tejidos.

 

 

“PSPC1 es un gen regulador clave que controla el deterioro y la diseminación del cáncer”, resume en una nota de prensa de la Academia Sinica el investigador Yuh-Shan Jou, quien añade que en un futuro, si se logra descubrir cómo inhibirlo, será posible reducir el crecimiento y proliferación de las células tumorales y contribuir al desarrollo de nuevos y más efectivos fármacos contra el cáncer.

La metástasis es una de las principales causas de muerte en pacientes con cáncer y, aunque el engranaje que está detrás de la misma sigue siendo esquivo para los investigadores, se sabe, de estudios anteriores, que la activación de una proteína relacionada con las funciones celulares y denominada “factor de crecimiento transformante beta 1” es un mecanismo clave de la metástasis.

Esta proteína (TGF-beta) tiene tanto funciones en las células normales como en las cancerígenas; en estas últimas, su expresión génica alterada actúa de manera opuesta promoviendo la proliferación, invasión y metástasis de las células cancerosas.

Durante las etapas avanzadas y tardías del cáncer, TGF-beta se puede encontrar en grandes cantidades en los tejidos tumorales.

En este trabajo, hecho entre otros con muestras de tumores de pulmón, de mama, hígado y próstata, los científicos describen precisamente la conexión entre esta proteína y el oncogén PSPC1.

En sus análisis, vieron que PSPC1 es un “modulador maestro” para el interruptor metastásico: este gen está aumentado o abiertamente expresado en los tejidos tumorales y también es responsable de reprogramar la citada proteína TGF-beta en las células tumorales.

 

 

Según los investigadores, el mal pronóstico y las bajas tasas de supervivencia en pacientes con cáncer también están altamente correlacionadas con la sobreexpresión de PSPC1; si se puede suprimir la sobreexpresión de este gen, tanto el crecimiento como la proliferación de células cancerosas podrán entonces reducirse.

Para Yuh-Shan Jou tanto el hallazgo del papel principal que desempeña PSPC1 en la reprogramación del mecanismo de proliferación celular como los cambios encontrados en la función de TGF-beta son “avances novedosos y de vanguardia” en la investigación del cáncer.

Los científicos taiwaneses trabajan ahora en convertir sus descubrimientos en un medicamento, pero advierten de que esto puede llevar de 10 a 20 años.

Científicos logran mantener con vida el cerebro de un cerdo decapitado

Los expertos aseguran que es un avance que podría cambiar la definición de lo que es la muerte. Pero con ésta han surgido varias cuestiones éticas.

La primera de ellas es: ¿estaban los animales conscientes cuando su cerebro se mantuvo vivo después de haber sido decapitados?

Los investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, dicen que después de haber decapitado a los cerdos lograron restaurar la circulación hacia su cerebro y mantener los órganos vivos durante 36 horas.

El objetivo del estudio, afirman, es encontrar una forma de estudiar el cerebro vivo en el laboratorio, algo que hasta ahora es imposible, para entender como funciona y poder desarrollar tratamientos para una serie de enfermedades.

Pero también plantea una posibilidad de poder extender la vida, si algún día lograra mantenerse vivo un cerebro humano fuera del cuerpo.

Aunque los investigadores dicen que no hay evidencia de que los animales estaban conscientes cuando se les separó la cabeza del resto del cuerpo, algunos han expresado temores de que de sí pudo haber quedado cierto grado de consciencia.

Los detalles del estudio fueron presentados en una conferencia de ética científica en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos en Bethesda, Maryland.

El jefe de la investigación, el profesor de neurociencias Nenad Sestan, explicó que su equipo había experimentado con entre 100 y 200 cerberos de cerdos obtenidos en un matadero.

Lograron restaurar la circulación de oxígeno a los órganos utilizando un sistema de bombas, calefactores y bolsas de sangre artificial calentada a la temperatura corporal.

“Asombroso”

Como resultado, indicó el científico, fueron capaces de mantener vivas las células cerebrales de los animales y con la capacidad de llevar a cabo sus actividades normales durante 36 horas.

El profesor Sestan describió el resultado como “asombroso”. Y si esto pudiera repetirse con cerebros humanos, dijo, podría ser posible utilizarlos para probar nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas.

Los investigadores, sin embargo, fueron los primeros que plantearon los serios dilemas éticos que plantea la investigación.

Entre éstos está la pregunta si los cerebros que han sido separados del cuerpo tienen algún grado de consciencia y si es así, cómo se les puede ofrecer alguna protección.

También está la cuestión de si esta técnica puede o debe utilizarse en individuos para extender su vida, trasplantando sus cerebros cuando sus cuerpos dejan de funcionar.

Regulaciones éticas

En un comentario publicado en la revista Nature, el profesor Sestan y otros 15 importantes neurocientíficos estadounidenses están pidiendo que se establezca una clara regulación que los guíe en su trabajo.

“Si los investigadores pueden crear en el laboratorio tejido cerebral que al parecer puede tener experiencias conscientes o estados fenomenológicos subjetivos, ¿merece ese tejido alguna de las protecciones que de forma rutinaria se dan a los sujetos de investigación ya sean humanos o animales?”, preguntan los científicos.

“La cuestión podría parecer extravagante. Ciertamente, los modelos experimentales de hoy están muy lejos de tener esas capacidades”, agregan.

“Pero actualmente se están desarrollando varios modelos para entender mejor el cerebro humano, incluidos las versiones miniaturizadas o simplificadas de tejido cerebral cultivado en una placa a partir de células madre. Y continúan realizándose avances”.

Los científicos afirman que necesitan desarrollarse nuevas formas de medir la conciencia y establecerse límites estrictos para que ellos puedan continuar con su trabajo con el apoyo del público.

El profesor Colin Blakemore, de la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad de Londres, apoya el llamado de los investigadores para que haya un debate público sobre el asunto.

“Las técnicas, incluso para un investigador, suenan bastante macabras. Así que es sumamente importante que haya una discusión pública sobre esto, y sobre todo porque los investigadores pueden informarle al público por qué podría ser tan importante desarrollar estas técnicas”, le dijo el experto a la BBC.

“Aquí hay una paradoja, y es que a medida que mejoren estos métodos para mantener un cerebro completo totalmente funcional sin estar conectado a un cuerpo, más útiles serán para propósitos de investigación”.

“Pero también se incrementarán las probabilidades de que esos cerebro tengan cierto grado de sensibilidad y consciencia, lo cual es profundamente preocupante”, señala.

El profesor Blakemore afirma que él se siente “muy incómodo con la búsqueda de la inmortalidad” que persiguen quienes consideran la preservación de sus cerebros hasta que los avances de la cirugía les permitan colocarlos en un nuevo cuerpo.

“Nuestro planeta ya está sobrepoblado. Necesitamos hacer espacio para los jóvenes y las nuevas ideas, y yo pienso que la noción de aferrarse desesperadamente a cualquier mecanismo posible para que el ser humano viva para siempre, es bastante repugnante”.