Vacunas para todo: una carrera científica cada vez más rápida

Sanitario vacunando a un paciente

En este mismo momento, en los laboratorios de todo el planeta se están desarrollando cerca de 300 vacunas contra enfermedades infecciosas, algunos cánceres provocados por virus e incluso contra algunas alergias. La proporción de fármacos que consiguen dar el salto del laboratorio a la clínica sigue siendo muy baja, uno de cada 5.000, pero los nuevos avances en genómica y la tecnología están permitiendo reducir los tiempos para encontrar los candidatos más idóneos.

A finales del mes de agosto, se ha comenzado a probar en India la primera vacuna que se ha elaborado en el mundo y que va dirigida, en exclusiva, a acabar con la lepra. La vacuna se ha desarrollado en la propia India, que es el país que más casos tiene de esta enfermedad, un total del 60% de los nuevos casos, lo que supone 125.000 personas infectadas anuales.

La noticia ha tenido dos efectos inmediatos, por un lado la esperanza para todos aquellos que sufren, o pueden sufrir esta enfermedad que la OMS declaró erradicada a nivel mundial en el año 2005, y, por otro, para la empresa fabricante que ha visto aumentar la cotización de sus acciones.

Pedro Alonso, director del Programa Mundial de la Malaria de la OMS, considera que “las vacunas son, posiblemente, el mayor avance de salud pública que la ciencia ha dado a la civilización”, pero también son un gran negocio. Este año moverán más de 32.000 millones de dólares en todo el mundo y se calcula que la cifra alcance los 48.000 millones para el año 2021. Las empresas que las fabrican y que más facturan están repartidas entre Estados Unidos, Japón, Australia, Reino Unido, Francia e India.

Nuevos ritmos

El desarrollo de una vacuna útil puede llegar a costar unos 1.200 millones de dólares desde que comienza a desarrollarse en el laboratorio hasta los 10 o 15 años que tarda en llegar a la clínica. Este alto precio se debe, en parte, a que de cada 5.000 compuestos que funcionan en laboratorios, solo cinco llegan a los ensayos preclínicos y solo uno de esos cinco es aprobado para ser comercializado

De cada 5.000 compuestos que funcionan en laboratorios solo uno de esos cinco es aprobado para ser comercializado

Esas cifras de todos modos podrían mejorar, o al menos así lo han concluido en el X Congreso Vacuna, celebrado desde el 4 hasta el 7 de septiembre en Ámsterdam. Danny Altman, del Departamento de Medicina del Imperial College y miembro del Comité Científico del Congreso, explica a bez.es que “un buen número de presentaciones han enfatizado aspectos relacionados con las nuevas tecnologías y la medicina genómica que han permitido reducir muchísimo el tiempo para encontrar los mejores candidatos para muchas enfermedades”.

En 2012 la industria química ya consiguió un gran avance al conseguir que las vacunas contra todas las formas de gripe se fabricaran sin utilizar huevos de gallina. Hasta ese momento era necesario usar huevos fertilizados, lo que encarecía el producto y además hacía que muchas veces no hubiera vacunas suficientes ni siquiera para los grupos de riesgo de la gripe estacional.

Altman pone como ejemplos de reducción del tiempo de investigación las vacunas contra los virus del Ébola y el Zika, que “han conseguido en menos de un año lo que hasta hace muy poco se habría tardado más de veinte”.

El Zika

La farmacéutica Inovio, de Estados Unidos, anunció a finales de agosto que iba a comenzar un ensayo clínico de su vacuna experimental en Puerto Rico, uno de los países con mayor incidencia de este virus. Se considera que más de un cuarto de la población podría estar infectado de zika para finales de este año 2016.

 
 
 
 
Hay enfermedades que no se transmiten de manera natural en animales pero, a pesar de eso, las vacunas se siguen probando con especies diferentes a la nuestra

Al contrario que otras vacunas, esta de Inovio no utiliza virus en su desarrollo, sino una secuencia de ADN creada de manera sintética que busca activar la respuesta del sistema inmunitario ante el virus. Como suele ser habitual, ha sido probada en animales con buenos resultados, lo que no quiere decir que vaya a funcionar en humanos.

Hay enfermedades que no se transmiten de manera natural en animales, como es el caso de la malaria, pero, a pesar de eso, las vacunas se siguen probando con especies diferentes a la nuestra. Para ello, los investigadores cambian el virus o la bacteria que infecta a los humanos por otro similar, con lo que los resultados finales, por muy prometedores que sean, suelen ser muy poco aplicables a la clínica. Por suerte, en los últimos años, muchos de los avances se están consiguiendo mediante la sustitución de tests en animales por otras técnicas como cultivos in vitro, órganos en un chip o simulaciones informáticas.

La malaria

Uno de los casos más sonados de utilización polémica de animales para experimentar con vacunas fue el del investigador Manuel Elkin Patarroyo, que en 2012 tuvo que detener sus estudios sobre la malaria porque estaba usando monos de una especie protegida para llevarlos a cabo.

Antes de aquel frenazo afirmó que en breve tendría lista una vacuna efectiva contra la malaria. Afirmación que ha vuelto a repetir a principios de este mes de septiembre, señalando finales de 2017 como la fecha en la que estará lista para probarse en humanos.

La malaria, o paludismo, ocasionó la muerte de unas 438.000 personas en el año 2015 y se registraron 214 millones de casos de la enfermedad en todo el mundo. Una vacuna sería un gran éxito, pero de momento la mejor manera de enfrentarse a ella es la prevención, usando mosquiteras tratadas con insecticidas y fumigando interiores con insecticidas de acción residual. Estos sistemas baratos ya salvan la vida de millones de personas, especialmente en África.

El Ébola

El 12 de septiembre, en la inauguración del VIII Simposio Internacional de Filovirus, la empresa Johnson & Johnson ha anunciado que ha presentado ante la OMS un proyecto para poder usar una vacuna preventiva contra el Ébola en caso de que haya un nuevo brote de esa enfermedad.

 
 
 
 
Existen muchas otras vacunas en desarrollo, como la del Chikungunya, que en 2015 afectó a 37.480 de países americanos, o la del citomegalovirus

Los primeros resultados de ensayos de esa vacuna se publicaron en abril de 2016, y en ellos se afirmaba que el 100% de los participantes adquiría una respuesta inicial de anticuerpos frente al Ébola. Lo más positivo es que esa respuesta inmunitaria se mantenía ocho meses después de la vacunación.

Existen muchas otras vacunas en desarrollo, como la del Chikungunya, que en 2015  afectó a 37.480 de países americanos, o la del citomegalovirus. Habrá que esperar a ver si llegan rápido y de manera asequible a todos aquellos que las necesiten, pero esa ya es otra historia que no depende de los avances científicos sino de los responsables económicos de las farmacéuticas.

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Acerca de eleansar

Me gusta escribir mucho, me la paso creando nuevas historias, no me gusta el calor y adoro los dias lluviosos y frós. Me quisiera ir a vivir a un pueblecito de los Pirineos y espero algun dia hacerlo

Publicado el 26 septiembre, 2016 en Avances para Médicina, Tecnicas Médicas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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