Archivos diarios: 23 enero, 2015

El “esqueleto” de la Vía Láctea podrían revelar los secretos de nuestra galaxia

Los científicos cada vez hallan más evidencia de la existencia de un ‘esqueleto’ galáctico en los apéndices de la Vía Láctea, algo que podría ayudar a los investigadores a hacerse una mejor idea de cómo luce nuestro hogar en espiral visto desde afuera.

La larga estructura, con forma de serpiente, bautizada como 'Nessie'.

En 2013, se anunció el hallazgo de un ‘hueso’ de gas y polvo de unos 300 años luz de largo y una masa equivalente a la de 100.000 soles. En ese entonces, solo este ‘hueso’ —conocido como Nessie por su forma de serpiente— fue la única estructura de su tipo encontrada, aunque su presencia llevó a los científicos a seguir indagando en el asunto.

Ahora, una nueva investigación presentada en la 225a reunión de la American Astronomical Society demuestra que Nessie no está solo. Catherine Zucker, de la Universidad de Virginia, ha dado con seis fuertes candidatos a formar parte del esqueleto galáctico.

Observando desde adentro

La Vía Láctea es una galaxia espiral, un remolino formado por estrellas, gas y polvo en órbita alrededor de un enorme agujero negro. Tiene una gran ‘barra’ central y dos grandes brazos espirales que se cierran alrededor de ella en ambos extremos. O esto es, por lo menos, lo que creen los científicos basándose en las pruebas que han conseguido recopilar hasta ahora.

Brazos de la Vía Láctea.

Sin embargo, no pueden estar completamente seguros. En efecto, y debido a nuestra posición dentro de ella, no resulta sencillo averiguar cuál es la auténtica forma de la galaxia en que vivimos, ni tampoco su estructura exacta.

Por eso, y con una auténtica legión de astrónomos escudriñando cada rincón del cielo, de vez en cuando se produce una sorpresa, un hallazgo que arroja un poco más de luz sobre el conjunto. Ese es el caso de estos ‘huesos’ que han sido identificados recientemente.

Cazadora de huesos

«Es realmente un nuevo campo de estudio», dijo Zucker en la reunión que se realizó en Seattle. «Lo que intenté hacer es básicamente probar que el filamento Nessie no era una curiosidad o casualidad, y que hay otros filamentos allí afuera que son similares y pueden servir para conocer más sobre la estructura de nuestra galaxia».

Para su investigación, Zucker estableció seis criterios que deberían cumplirse. Por ejemplo, el filamento debía yacer paralelo al plano de la galaxia y estar asociado con un brazo de la espiral —Nessie parece seguir la espina del brazo Scutum-Centauro, uno de los más grandes de la Vía Láctea—. Además, el largo del hueso debía ser más de 50 veces su ancho —Nessie es 300 veces más largo—. Con esta lista, logró identificar 10 candidatos a huesos, seis de los cuales cumplían con la lista completa de requerimientos.

Zucker se ha enfocado en algo llamado ‘Filamento 5′ que, al igual que Nessie, recorre el brazo Scutum-Centauro, pero con la diferencia que se ubica en el lado opuesto de la galaxia.

Aún es materia de debate la ubicación exacta del brazo Scutum-Centauro. Diferentes mediciones lo ponen a unos pocos grados del centro del plano galáctico. La científica autora del nuevo estudio asegura que huesos como los descubiertos hasta ahora «ayudarán a resolver una gran cantidad de estas cuestiones».

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